Playoff 2013: Refuerzos y Gallos 1, Cocodrilos 0

Playoff 2013: Refuerzos y Gallos 1, Cocodrilos 0

Aunque el día conspiraba contra mi asistencia al Huelga, y amigos y familiares se empeñaban en recordarme la historia (como si yo no la hubiese vivido), aunque hizo acto de presencia el mal del que solo podemos entender las mujeres, aún así me fui a ver a mis Gallos.

Debo confesar que me pasé un gran rato pensando en qué vestir para acompañar los colores de su traje, pero el naranja no apareció en todo mi escaparate y el blanco y el azul tuvieron que asumir el compromiso.

Imagino a muchos les sucedió igual. No concibo como en otras provincias muchos de los aficionados cuentan con pulóvers  y gorras que representan a su equipo y aquí en Sancti Spíritus solo unas pocas personas tienen esa suerte. Afuera del estadio, eso sí, vendían en CUC algunos atuendos pero ya mencioné la moneda en que costaban y además eran de varias series atrás y no vi la necesidad del esfuerzo.

Pero bueno, a pesar de no ir como hubiese querido, disfruté y sufrí como siempre ese primer juego de la postemporada.

Cuando a las cuatro de la tarde vi la grada derecha tan vacía, pensé que los aficionados le harían más de lo mismo a su equipo. Por suerte al pasar los minutos la gente se organizó el corazón, se tomó las pastillitas anti-playoff y se apareció en la “casa” de su escuadra.

Me encantaron las banderas adornando la circunvalación, y los gallos que pusieron a la entrada del estadio, y en uno de los palcos, sobre todo este último porque fue hecho en mi pueblo, Zaza del Medio, y en mi barrio parrandero, el Chivo.

Me inspiraron los jonrones de Cepeda, Yulieski y Eriel, aunque solo fueran en el entrenamiento de bateo.

Me pararon del asiento la carrera impulsada por el azul-to-be, el Gourriel del medio, el foul, el jonrón del tres carreras, el doble y la jugada defensiva brillante de Paumier.

Me arrancaron los aplausos, a punto de dolerme las manos, las rectas de 92 y hasta 94 millas del jovencito “extranjero” Yaisel Sierra, quien dejó con las ganas a los Víctor Mesa, y el doble play salvador que se sacó nuestro cerrador, Guardarrama.

Y me gustó, sobre todo, el apoyo de una afición, que nunca perdió la esperanza, que se batió de tú a tú con la marea roja que inundó su estadio.

Me preocupó ver lo de siempre: un equipo que tiembla cuando se pone tenso el juego, manos que pifian cuando se necesitan firmes y seguras, el batazo que no llega de los hombres que tienen que darlo, unas áreas exteriores que pueden dar, aún más, ambiente de fiesta.

Johnson, Paumier y Sierra, parte de nuestros “prestados”, hicieron posible la victoria de anoche, pero sobre todas las cosas, espero le hayan demostrado a los nuestros que SÍ SE PUEDE, que solo hay que creérselo e ir a por ello. ¿Usted qué piensa?

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